sábado, 9 de junio de 2012

SUPER INTERESANTE! Diez trucos para adelantarse y evitar la quiebra de la empresa


(Sugerencias a mayolaurens@hotmail.com)
La crisis ha llevado a muchas empresas al límite de sus posibilidades, especialmente a las pyme. En muchos casos la situación llega hasta el concurso de acreedores, de donde apenas un 10% consigue salir. Sin embargo, es posible evitar la quiebra con una serie hábitos que nos permitan adelantarnos a ese momento y gracias a la auditora Russell Bedford los podemos resumir en diez puntos.
José Trecet · Redacción WayToMba · 06/02/2012 Imprimir páginaEnviar página a un amigoOpina sobre la noticiaTamaño de texto grandeTamaño de texto normal

El concurso de acreedores es la última frontera para una empresa. Se trata del último bote salvavidas para poder seguir operando, pero lo cierto es que son muy pocas las que consiguen sobreponerse, menos cuanto menor es su tamaño. Cerca del 60% de las concursadas en España –el 66,2% en el tercer trimestre de 2011- facturaban menos de dos millones de euros en el momento de presentar la suspensión de pagos y lo peor de todo es que apenas un 10% consiguió seguir adelante. El 90% se vio abocado a la liquidación, es decir, a la quiebra.


Además, desde el estallido de la crisis el número de concursos ha crecido más de un 340%.


Evidentemente quien llega a una situación tan límite es que arrastra problemas estructurales, que no ha sabido elegir a sus clientes, ha perdido competitividad o todo a un mismo tiempo. En otros casos simplemente se trata de no haber sabido interpretar las cuentas de la empresa o de haber arriesgado en exceso sin tener en cuenta elementos como la posición de caja o la deuda. Por fortuna, en muchos casos es posible evitar la quiebra de la empresa o por lo menos ganar tiempo para cimentar la recuperación si previamente se han tomado algunas medidas preventivas.


La firma de auditoria y asesoramiento legal Russell Bedford ha elaborado un decálogo de diez trucos que nos ayudarán a saber cuál es el estado financiero real de la empresa y por lo tanto actuar antes de que llegue el concurso o afrontar éste con mayor seguridad de supervivencia.


Estos son sus diez consejos:


1. Controlar las cuentas es algo más que pagar impuestos. Uno de los errores más habituales de las pyme es descuidar el aspecto contable. Aunque la lógica nos dice que cuando los recursos escasean estamos siempre pendientes de las cuentas, lo cierto es que la contabilidad y gestión financiera es un aspecto que cuesta, y mucho, a los pequeños empresarios. Esto se debe en parte a que son áreas en las que el emprendedor, lejos de ser un experto, es más bien un novel. Si a esto sumamos la falta de tiempo tenemos un cóctel que hace que muchos sólo examinen sus finanzas cuando llega el momento de pagar impuestos. Sin embargo, es imprescindible hacer un balance mensual o por lo menos aprovechar el pago trimestral del IVA para saber cómo marchan las cuentas y hacer balance de la tesorería y los flujos de caja. La solución en este punto puede pasar por externalizar, es decir, contratar una gestoría.


2. Hacer un escáner completo de la situación de la empresa. De nuevo nos encontramos con un problema de falta de tiempo, de recursos y de conocimientos. Pero de nuevo esto no hace que sea necesario hacer un balance por lo menos trimestral para comprobar la solvencia, los ingresos, gastos y, de nuevo, los flujos de caja. El resultado puede ser sorprendente y en la mayoría de casos negativo cuando se descubren pagos a los que hay que hacer frente o deudas por cobrar. De lo que se trata es de hacer un plan de tesorería que permita anticiparse a una posible insolvencia o, en su defecto, tener cierto margen de maniobra.


3. Saber admitir un fracaso, o como explican desde Russell Bedford, podar el tronco antes de cortarlo. Hay que saber admitir cuándo una línea de negocio no funciona o cuándo es necesario cortar un gasto por más duro que pueda parecer. Esto incluye desde el cierre de sucursales hasta, en los casos más drásticos, el despido de parte de la plantilla. Esta reducción de costes, en la mayoría de casos traumática, puede ser la que salve a la empresa.


4. Reducir estructura para ganar eficiencia. Ni mucha ni poca. Toda empresa tiene un punto de equilibrio entre estructura organizativa y productividad y eficiencia. La clave está en encontrarlo. Hay que tener el número de departamentos adecuados a la actividad y tamaño de la empresa.


5. Hacer la empresa más atractiva para atraer financiación. Contar con el apoyo de inversores es la mejor forma de conseguir financiación, al margen del capital que pueda aportar cada uno de los nuevos socios.


6. Crecer con capital propio o, dicho de otra forma, no endeudarse más allá de lo necesario. Uno de los errores más comunes es depender exclusivamente de los recursos externos para crecer o pensar que para seguir creciendo es necesario pedir un préstamo. Hay ocasiones en las que un proyecto concreto necesitará una inversión fuera del alcance de la empresa, pero esto no es aplicable a todos los emprendimientos ni mucho menos.


7. Si el negocio es viable, comunicarlo. Hay que demostrar nuestra solvencia o cuanto menos la posibilidad de salir adelante. La mejor forma de hacerlo es a través de un plan de viabilidad, algo fundamental para las empresas que prevén estar en dificultades financieras en los próximos meses. Ese será el documento que servirá para calmar a los acreedores y hacerles ver que si tienen paciencia recuperarán su dinero.


8. No esconderse de los acreedores. La mayoría de empresas tienecuatro tipo de acreedores: los trabajadores, los proveedores, las administraciones públicas y las entidades financieras. Dependerá de cada compañía dar prioridad a uno sobre otro a la hora de proceder a los pagos, aunque buena parte de las pyme opta porque sean los trabajadores los primeros en cobrar. En cualquier caso, lo importante es dar la cara ante ellos y tratar de alcanzar un acuerdo con los pagos.


9. No vivir ahogados. Tan importante como fijar una serie de prioridades en lo que a los acreedores se refiere es el establecer una serie de plazos para los pagos. Una empresa con problemas de caja no podrá hacer frente a todos sus gastos de forma inmediata y por eso hay que tratar de cerrar acuerdos para el pago a seis meses e incluso un año vista. Diferir estas entregas de dinero será lo que permitirá recuperar caja y no dejar que el negocio muera por falta de recursos.


10. Solicitar el concurso de acreedores.  En caso de que no consigamos a ningún tipo de acuerdo o que este no asegure la viabilidad de la empresa siempre se podrá solicitar el concurso de acreedores. Se trata de un procedimiento legal del que no hay por qué avergonzarse. De hecho, hay ocasiones en las que solicitarlo a tiempo y de forma voluntaria puede ser lo que salve el negocio.


En definitiva, se trata de estar pendientes de lo más importante en cualquier negocio, su rentabilidad, y de hacer lo posible para que, en caso de dificultades, dispongamos de las herramientas para conseguir el tiempo que necesario para reflotar la empresa.